Un protagonista tan fascinante como incomprendido llega en el mes de abril a Fundación eco-bahia: el mapache. Un pequeño mamífero que suscita ternura en internet por su gran inteligencia y curiosidad, a la vez que plantea importantes retos y oportunidades en materia de la conservación de la biodiversidad.
Esta especie, cuyo nombre científico es Procyon lotor, es originaria de América del Norte. Encuentra su hábitat natural en bosques, humedales y zonas cercanas a cursos de agua. Tiene una asombrosa capacidad de adaptación y versatilidad al poder vivir en entornos muy diferentes, una característica que pone de manifiesto su resiliencia.
En Fundación eco-bahia te invitamos a leer este artículo para conocer mejor a este simpático animal, presente en nuestros territorios de actuación.
Desde una perspectiva ecológica, el mapache desempeña un papel relevante en los entornos donde se encuentra. Es una especie omnívora y oportunista, lo que significa que contribuye al equilibrio natural mediante la dispersión de semillas y el control de poblaciones de pequeños invertebrados y vertebrados. Su comportamiento explorador y su dieta variada lo convierten en un actor activo dentro de las redes tróficas. Comprender esta función es clave para abordar su presencia desde una visión científica y responsable.
Alimentación
Los mapaches son omnívoros, aunque a nivel alimentario su principal característica es ser oportunistas y carroñeros. Si bien su dieta consiste en plantas, frutas y pequeños animales como ranas y lagartijas, se acostumbran rápidamente si se les ofrece comida humana. Como suelen vivir en zonas con presencia de cursos de agua cercanos, los mapaches lavan previamente el alimento antes de consumirlo.
Debido a su gran inteligencia, capacidad de adaptación a la presencia de personas, y carácter oportunista, puede llegar a considerarse una especie “problemática”.
Usualmente solitarios, los mapaches pueden formar grupos familiares de hasta 5 individuos, aunque los machos no suelen participar en el cuidado de las crías. Suelen vivir, de media, de 5 a 7 años, aunque en algunos casos pueden superar los 12.
Gracias a sus patas delanteras, pueden realizar una gran cantidad de actividades y tienen una alta capacidad de resolución de problemas. Los mapaches tienen un rol clave en la naturaleza, ya que se encargan de dispersar semillas, controlar plagas, son carroñeros y depredadores. Son principalmente nocturnos, por lo que es común encontrarlos al final del día.
Acciones promovidas por Fundación eco-bahia
Como son muy inteligentes, si les damos comida de manera voluntaria, pueden acostumbrarse y dejar de buscar alimentos por su cuenta, alimentándose de esto y de lo que roban de la basura. Pueden ser considerados problemáticos cuando las personas los alimentan, ya que tienden a adoptar conductas negativas como mordidas o rasguños.
Para paliar este desequilibrio, desde Fundación eco-bahia se ha hecho un trabajo de concientización con huéspedes y colaboradores para no alimentar a la fauna y reducir la velocidad de circulación por la noche para reducir el número de atropellos.
Nuestro cometido como fundación consiste en proteger, restaurar y divulgar. Aplicamos planes que promueven la apuesta por la investigación y la colaboración con expertos en naturaleza en nuestros centros de actuación.
En el terreno, realizamos un exhaustivo seguimiento y monitorización de la fauna, restauramos hábitats e impulsamos la sensibilización social como un pilar fundamental del cuidado del entorno. Aprende más sobre nosotros, ¡realizamos acciones que dejan huella!
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